Igual que no se elige el sexo, la familia o la altura que se va a
tener, tampoco se puede decidir si uno quiere ser portero. Eso se lleva
dentro y sale de repente. Por ejemplo, en el patio, cuando el resto de
compañeros sale de clase rápido a tocar el palo para no ‘ponerse’. El
futuro guardameta aparece a los lejos, tranquilo, como si le apeteciese
que lo inflaran a balonazos. Llega rezagado y le dice a su equipo que no
se preocupe, que hoy se ‘pone’ él. Pero ese hoy también es mañana, y
pasado, y al mes siguiente, y ya no hay quien lo mueva de ahí porque el
pequeño portero se queda bajo la madera aunque llueva, nieve o truene. Y
así, mientras cada día todos se pelean por marcar el mejor gol del
recreo, él, desde el fondo, se da cuenta de que sueña solo con pararlo.
Deporpro te enseña en este nuevo decálogo cómo debe actuar el ‘1’ del
equipo, sus características y la forma de corregir los errores más
importantes que se cometen en los partidos.
1) Primer objetivo: impedir goles ante todo. El portero es el
portero y su principal misión es que no se la cuelen entre los tres
palos. El lucimiento y la ‘salsa’ del fútbol es importante para captar
la atención de los ojeadores o del público, pero hay que andar con
cuidado porque a los guardametas se les suele recordar más por los
fallos que por actuaciones espectaculares. Lo que hay que conseguir es
que se hable de él por sus paradas, como la que protagonizó Casillas con
Robben para darle la Copa del Mundo a España en 2010. Ese es uno de los
objetivos.