Las presentaciones ya no son necesarias. Hace mucho que Roberto Martínez dejó de ser un emigrante anónimo, uno de esos pocos futbolistas con talento que salían del país, a mediados de los noventa, cuando el modelo nacional aún no gozaba del reconocimiento de ahora. Había que ser emprendedor, arriesgado, comprometido, válido y ejemplar, demasiados requisitos para que un solo individuo triunfara lejos de Balaguer. Pero Roberto, a pesar de su juventud, ya tenía una predisposición innata para remar a contracorriente y demostrar que él no era ave de paso. El ex del Real Zaragoza viajaba para hacer historia y el éxito le llegó con justicia, porque el fútbol es rey de recompensas para los trabajadores.
1995. Roberto Martínez fichó por el Wigan junto a Jesús Seba e Isidro Díaz. Desde entonces, su trayectoria profesional se ha convertido en un mestizaje entre el concepto de Gran Bretaña y el concepto español. Primero como jugador, más tarde y tras andaduras en varias ligas, como técnico. Es en esta última faceta donde el catalán ha reescrito un par de páginas en la historia, sobre todo, en la historia de las islas británicas cuando se hizo cargo del Swansea en 2007. El Spanish Swansea de Roberto Martínez, como decían algunos, copó las portadas de la prensa galesa y se hizo eco en los diarios de todo el mundo. A los tan sonados Rafael Benítez y Juande Ramos, se sumó un ídolo local que fue obrero, capataz y arquitecto de sus propios logros al regresar al Wigan por la buena imagen que dejó en el campo de batalla, pero en esta ocasión como entrenador del conjunto inglés. El tercer entrenador made in Spain que dirigía a un equipo de la Premier League.
1995. Roberto Martínez fichó por el Wigan junto a Jesús Seba e Isidro Díaz. Desde entonces, su trayectoria profesional se ha convertido en un mestizaje entre el concepto de Gran Bretaña y el concepto español. Primero como jugador, más tarde y tras andaduras en varias ligas, como técnico. Es en esta última faceta donde el catalán ha reescrito un par de páginas en la historia, sobre todo, en la historia de las islas británicas cuando se hizo cargo del Swansea en 2007. El Spanish Swansea de Roberto Martínez, como decían algunos, copó las portadas de la prensa galesa y se hizo eco en los diarios de todo el mundo. A los tan sonados Rafael Benítez y Juande Ramos, se sumó un ídolo local que fue obrero, capataz y arquitecto de sus propios logros al regresar al Wigan por la buena imagen que dejó en el campo de batalla, pero en esta ocasión como entrenador del conjunto inglés. El tercer entrenador made in Spain que dirigía a un equipo de la Premier League.
P.- Hace dieciséis años que Dave Whelan, Presidente del Wigan, puso su confianza en usted como jugador y hace tres que volvió a llamarle para que dirigiera su club. Eso significa que ha cumplido todas las expectativas con creces. ¿Cómo nace y se mantiene esa estrecha relación profesional entre ambos?
La relación nace con un gran proyecto. La llegada a Inglaterra con Jesús Seba e Isidro Díez en el 95 fue una experiencia única, uno de los momentos más bonitos de la historia reciente del Wigan. Whelan, como presidente, quería traer un componente distinto y decidió ir al componente español. Desde entonces tuvimos una relación fantástica: el club, los aficionados y Whelan, que es una persona como pocas hay en el fútbol. Estar ligado a él ha sido un honor y un privilegio.
La relación nace con un gran proyecto. La llegada a Inglaterra con Jesús Seba e Isidro Díez en el 95 fue una experiencia única, uno de los momentos más bonitos de la historia reciente del Wigan. Whelan, como presidente, quería traer un componente distinto y decidió ir al componente español. Desde entonces tuvimos una relación fantástica: el club, los aficionados y Whelan, que es una persona como pocas hay en el fútbol. Estar ligado a él ha sido un honor y un privilegio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario