No hay amistad más estrecha que la de un extremo y su línea de banda. O al menos la había porque, como dice ‘Lobo’ Carrasco, “quedan muy pocos extremos puros”. Y es que sí que son pocos los que corren ya sobre los límites del campo, pegados a la cal los noventa minutos de partido. Atrás se pierden los Garrincha o Paco Gento, las alas de los conjuntos holandeses o los que sin estar aún retirados, como Ryan Giggs, sufren la modernización del fútbol en los flancos.
Deporpro, en este nuevo decálogo, te explica las características de los extremos tradicionales, las diferencias con los de ahora y las diez normas para jugar con criterio en la posición,
Deporpro, en este nuevo decálogo, te explica las características de los extremos tradicionales, las diferencias con los de ahora y las diez normas para jugar con criterio en la posición,
Decálogo del Extremo
1) Velocidad. Un delantero puede ser torpe si es efectivo, un central puede medir 1,75 metros si salta como uno de 2,05, incluso a un mediocentro organizador se le permitiría tener imprecisiones si luego da ocho pases de gol por encuentro. Pero en el caso del extremo, la velocidad es un requisito inherente a la demarcación, tanto con la pelota controlada como en carrera libre.
1) Velocidad. Un delantero puede ser torpe si es efectivo, un central puede medir 1,75 metros si salta como uno de 2,05, incluso a un mediocentro organizador se le permitiría tener imprecisiones si luego da ocho pases de gol por encuentro. Pero en el caso del extremo, la velocidad es un requisito inherente a la demarcación, tanto con la pelota controlada como en carrera libre.
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