miércoles, 3 de octubre de 2012

Entrevista a Gustavo Poyet, entrenador del Brighton & Hove

Fútbol + Ingeniería = Artillero de élite. Poyet dio con la fórmula para combinar dos pasiones y hacer de sí mismo una máquina perfecta contra redes rivales. Apenas daba tres zancadas y ya se le veía en el pico del área, con la pierna o la cabeza bien armadas para rematar. La ‘Radio’ era de otra pasta, un robot con combustible de veinte años y programado para perforar porterías. Con el calibre que fuera, Poyet las metía desde cualquier zona de la ‘cancha’.

Aunque quien de verdad conoce al uruguayo sabe que él se distinguía por su estricta profesionalidad. Cuando los demás se pedían una copa, el charrúa bebía mate.


P.- Al finalizar la campaña con el River Plate de Uruguay, a los 19 años, salió del país para jugar en Francia, ¿cómo contactó con el Grenoble?

Fue muy especial porque a mi querían en Niza, primera división de Francia. Fui en enero del 88 pensando que me iba a quedar. En ese momento, solo se permitían dos extranjeros; había dos yugoslavos, uno parecía que se iba a ir pero no se iba y entonces tuve la oportunidad de fichar por un equipo de segunda división: el Grenoble. Hice un contrato largo y ahí me llevaron a la ciudad en medio de los Alpes. 31 de enero, había un metro de nieve y debía empezar a aprender francés para llegar en julio y hacer la pretemporada. Fue difícil pero una experiencia muy importante en mi carrera.





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