La elegancia se lleva a todos lados. Lobo Carrasco ya demostró en sus años como blaugrana que él era un gentleman dentro del campo. Driblaba con maestría y subía y bajaba sin descanso. Tenía astucia, era tenaz y siempre se caracterizaba por su clase. La misma clase que ahora, fuera, en cada plató de televisión y en cada artículo que escribe. Él fue un purista con el deporte y lo es también con la palabra.
En la actualidad, el colaborador de Punto Pelota sigue apostando por el buen fútbol y no se amilana cuando hay que defender al conjunto culé. Las formas son las formas, pero si hay balón dividido, Lobo no es de los que levanta el pie.
P.- Once temporadas en el FC Barcelona, ¿cómo es posible rendir durante tanto tiempo y a tan alto nivel en uno de los mejores clubes de la historia?
Amo la profesión y siempre creí en mi fútbol. En los momentos difíciles siempre quería coger la pelota para solucionarlo y, además, la competitividad entre compañeros de plantilla era muy beneficiosa para no relajarse.
En la actualidad, el colaborador de Punto Pelota sigue apostando por el buen fútbol y no se amilana cuando hay que defender al conjunto culé. Las formas son las formas, pero si hay balón dividido, Lobo no es de los que levanta el pie.
P.- Once temporadas en el FC Barcelona, ¿cómo es posible rendir durante tanto tiempo y a tan alto nivel en uno de los mejores clubes de la historia?
Amo la profesión y siempre creí en mi fútbol. En los momentos difíciles siempre quería coger la pelota para solucionarlo y, además, la competitividad entre compañeros de plantilla era muy beneficiosa para no relajarse.











